Tai Chi

El tai chi es un arte marcial desarrollado en China, practicado actualmente por varios millones de personas en el mundo entero, Originalmente, el tai chi era un arte marcial interno para la lucha cuerpo a cuerpo. En tiempos más recientes se lo considera cada vez más como una práctica físico-espiritual, muy provechosa para la salud que constituye una técnica de meditación en movimiento. Frente a estos puntos de vista, su aspecto de arte marcial va perdiendo importancia hasta a veces desaparecer totalmente.

El concepto de Tai Chi implica un modo de recuperar el equilibrio perdido, de sentir nuestro cuerpo y nuestra mente trabajando en armonía. Con la práctica del Tai Chi poco a poco volveremos a redescubrir nuestro propio YO familiarizándonos con nosotros mismos, con nuestros sentidos y encontrando ese centro, ese equilibrio perdido que va a dar lugar a todo un proceso creativo de ser nosotros mismos.

El movimiento lento del Tai Chi es ideal para poder practicarlo todo tipo de personas, niños, embarazadas, ancianos. Con sus característicos movimientos lentos el cerebro lo interpreta como una señal de no-peligro y empieza a generar endorfinas que llevan a las neuronas, al sistema nervioso, a todos los órganos del cuerpo y a la mente a una situación de relajación, normalidad, bienestar y felicidad.

En ese estado nuestra mente, intelecto y razón, representadas por el hemisferio cerebral izquierdo descansan y se incentiva la actividad de nuestro hemisferio cerebral derecho, que se relaciona con lo no-racional, con la intuición, con el sentir, con la percepción directa y no conceptual de la realidad externa e interna. Ese estado de nuestro ser se relaciona con la meditación, la contemplación del sí mismo, la espiritualidad y los procesos de auto realización. El Tai Chi en una actividad no cognitiva, no-racional, no dirigida a la mente, sino para sentirse. Por eso se dice que el Tai Chi es el yoga chino.

Quienes lo practican con regularidad descubren que se sienten mejor, que tienen más energía, que su mente está más despierta y que pueden controlar mejor sus emociones .Estudios médicos han demostrado que ayuda a prevenir y combatir enfermedades diversas, desde osteopenia o artritis hasta cáncer y derrames cerebrales.

Los diez principios fundamentales de Yang Cheng Fu resumen la postura corporal y espiritual ideal de un practicante. En los diversos estilos existe además una variedad de principios adicionales:
1. Erguir la cabeza de manera relajada
2. Mantener el pecho atrás y enderezar la espalda
3. Soltar la región lumbar, la cintura
4. Separar lo vacío y lo lleno (distribuir el peso correctamente).
5. Dejar colgar los hombros y los codos
6. Aplicar el Yi y no la fuerza física
7. La coordinación de lo de arriba con lo de abajo
8. La armonía entre el interior y el exterior
9. El flujo ininterrumpido (que el movimiento fluya).
10. Mantenerse quieto en el movimiento