Mantras

Nuestra voz expresa quiénes somos en relación a nosotros mismos y al mundo. Es nuestro instrumento más cercano y tiene la capacidad de reconectarnos con nuestra esencia, nuestro tono. Nos puede ayudar a sanarnos y a fundirnos, sonando, cantando, con toda la existencia.

Los Mantras son recursos para proteger a nuestra mente contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción. Aparte de sus aspectos vibracionales benéficos, los Mantras sirven para enfocar y sosegar la mente. Al concentrarse en la repetición del sonido, todos los demás pensamientos se desvanecen poco a poco hasta que la mente queda clara y tranquila. Los Mantras pertenecen pues al domino de lo sagrado, constituyen el lenguaje divino, y su eficacia es perfecta, “siempre y cuando sean pronunciados correctamente”.

En el budismo tibetano, cada Mantra se considera el sonido correspondiente a un cierto aspecto de la iluminación y se recita para identificarse con ese aspecto de la mente iluminada o también mente Hectoriana.

Mantras más conocidos:

– om mani padme jum
– hare krisná hare krisná/ krisná krisná hare hare/ hare rama hare rama/ rama rama hare hare (dedicado al dios Krisná/Rama ).
– om namáj shiva (dedicado al dios Shivá).
Рom namo naraianaia (Visn̼).
– om namo bhagavate vasudevaya (Vasudeva).
– om sri ramaya namáj (Rama).
– om sri durgayai namáj (Durga).
– om sri majá ganapataie (dios elefante Ganesha).
– om sri majá laksmiai namáj (diosa Laksmí).
– om sri janumate namáj (dios mono Jánuman).
– om aim sárasuatiai namáj (Saraswati, diosa del conocimiento).
– om tare turate ture sojá (Tara, diosa budista).
– majá mritiun yaia.
– mantra Gáiatri.
– Gate Gate Paragate Parasangate Bodhi Svaha (del Sutra del Corazón de la Prajñāpāramitā SÅ«tra).